Ojo por ojo, guisantes y habas, un poco de sal e ingenua mirada.

Estos ojos lo ven todo, y el corazón lo siente mucho. Cambian de punto de vista a golpe de sartén mientras se fríen a miradas.  El salteado propicia la visión fragmentada, variada y contrastada. Y aunque no se sabe muy bien para qué;  Salta, y mira lejos, y luego vuelve a la sartén.

Lo bueno que tienen es que actualizan su mirada. No hay conceptos anclados en la sartén de ojos saltones. Sí hay, en cambio, interés, que los ojos buscan con ahínco, hasta caer de sus órbitas. Antes se alojaban en unas tiernas cabecitas, ahora miran sin párpados y sin descanso. La realidad los fríe y la imaginación los adoba. Algunos ya han clavado su mirada contra algún tenedor injusto, que ya pagará en otra vida la osada rebeldía. El resto aprenderá a mirar hacia otro lado, entre salto y salto, esquivando el cuchillo y los comentarios afilados.

No quiero mirar. No quiero. Come ya.

¡Las provincias cree que somos molones!

Resulta que en Valencia hay una exposición de decoración donde seleccionaron mi estudio, y para su artículo, entre más de 150 fotos han seleccionado 2, y una de ellas es de mi estudio. Estoy muuuyyy contentaaaa!!

…esto… Yo.

El otro día me encontré unas fotos, entre ellas estaba ésta. Ya no me acordaba… Una barroca foto blanco y negro en de una rizada pelirroja.

Ay! qué romántico era el analógico…

El otro día tuve el placer de asistir a la elección de los ganadores de diferentes concursos de carteles y un fotográfico para Benissa, gracias a Xavi Tro, y a la Concejalía de Cultura, que tuvieron el detalle de invitarme.

La elección fue muy bien. Divertida :)

A veces, juicios rápidos, impulsados por energías y comentarios ágiles, otras meditados y observados, pero siempre intentando ver lo que se intentó transmitir y si concuerda con nuestra idea de la fiesta.Como siempre, me encanta la gente y las visiones. :)

Espero que al final, los resultados, queden a gusto de la mayoría.

Ahí queda la fotito de la Crónica de la Marina Alta

Cuatro paredes, blancas. Y un techo, también blanco. Y alguien. Uno. Negro. Oscuro. Contrastado. Alguien en el habitáculo que no puede más que mirar su ombligo. O su negro ombligo o el blanco infinito. Psicología o filosofía.  O mira dentro o mira fuera.

Mira su ombligo y siente vértigo: un agujero negro en medio de uno blanco. Se agacha, pone su cabeza entre sus rodillas y cierra los ojos. Ahora puede ver. No hay nada que ver.

Su cerebro no puede concebir tal cosa; tiene que inventarse algo preciso. ¿Mejor es huir, obviar? ¿Escribir, tal vez?

Un agujero negro en medio de uno blanco.

La simplicidad debe ganar siempre estas batallas. Simplicidad.

No sabe qué ponerse.

Desnuda, se mira en el espejo. Y desnuda, mira el armario. Y piensa, desnuda. Y teme las posibilidades. Imagina: Suficientemente bueno para ti. Demasiado para ti. Arriesgado. Peligroso. Aburrido. Fiable. Temerario. Sigue desnuda. Y hace frío. Que no nota porque está pensando.

Piensa y se mira. Se mira y piensa. Ahh… el futuro. Y no sabe qué ponerse. Tirita de indecisión. Sus manos y pies son ya de color azul. Pero no encuentra nada y tiene miedo de todo lo demás.

Al poco muere. Pero… de frío. Sin ninguna posibilidad.

Amar un erizo de mar
requiere delicadeza,
o sus púas se te pueden clavar,
y no por aires de grandeza.

Eso es amar un erizo de mar,
que se esconde entre las rocas,
que ama su libertad,
y capturas ha sufrido pocas.

Y si amar no quieres esas púas oscuras,
hay esponjas y algas,
que tienen menos locuras.

La autodefinición es una trampa del ego. Nos vemos, nos transformamos, nos adaptamos y nos sesgamos [y más si hablamos de un yo genérico: mujer] para parecernos a algo que creemos que nos gustaría ser, o que esperamos que vean en nosotros.

No me he atrevido por esto a titularlo: Mujer.

fecundidad

¿Qué es una mujer? ¿Qué somos?

Aire. Sin masa. Sin casa.

Presión. Dispersión. Comprensión. Depresión. Aprehensión. Opresión. Conversión. Impresión. Siempre, siempre con pasión. Expresión. Fusión. Y presión, de nuevo.

Hasta que un día, un vendaval. Hoy ya no queda nada.

Aire. Entre otras tantas cosas.

Y entonces tú quieres cambiar la marcha.

Ahí está el límite, lo estás viendo. La curva pasó. Y aceleras. Todo está bien. ¿Qué es lo que no ve el de alante que tú sí ves? Todo está bieeen. Miras dos coches por delante de ti. No puedes acelerar más. Tienes que parar. Nunca se puede mirar dos coches por delante. Siempre siempre hay uno delante que es el que te marca el paso, te marca. El otro es fantasía. Una fantasía destructiva, por un despiste, pero destructiva, porque tú no eres el coche de delante, eres otro: el tercero, tú eres  la otra.

Así, resumiendo, que no puedes cambiar a cuarta y tu tercera te mira con ojos tiernos. Pero no puedes resistirte a palpar el límite, a saborearlo,… está tan cerca. El ruido se intuye. Tu pie te lo está pidiendo. Aunque la realidad no te lo permite. Y miras el culo del de alante mientras estás oyendo cómo te dicen los Smiths “so… for one in my life… let me get I want… this time”.

Las carreteras son para los soñadores. ¿Qué hacen los demás aquí?

Y en la realidad, el coche de alante probablemente no lo sepa, pero tú sí. Tú sabes que pronto llegará otra curva. Así que vas a distanciarte. Vas a proteger con distancia tu curva preferida. Sólo para ti, la carretera,  y para los Smiths; sólo para los locos de la vida capaces de apreciar esos momentos de libertad.

Ayer dormí la siesta.

siesta

Hoy un amigo le ha encontrado música a mi pintura. Me parece preciosa. Le ha dado en un momento tanta calidez…
Après un rêve, después de un sueño, de Fauré, versión de Frédéric Dupuis; o ésta, en Youtube de Kiri Te Kanawa, que para mí es menos aterciopelada versión, aunque más accesible tal vez.

Muchas gracias a Papanatismo Esférico. Estoy emocionada.

Una mentira maleable y blandita
adaptable a todas las tripas
protegerá tu mundo de esos cultos sibaritas.

Destierra por favor, las verdades afiladas,
que hieren, son armas cargadas.
Las mentiras en cambio, son un buen valor
que vender o comprar a gusto del consumidor.

¿Quién podría ahora esculpir el mundo en piedra?
Ofrece mejor un moldeo maleable, a la medida que desean
¡Y, por favor, eso sí, que lo cambien cuando quieran!

La otra noche estuve haciendo fotos.

Yo era la única modelo. Y la única fotógrafo. El resultado ha resultado parecer escandalizador. Así que lo único que puedo presentar públicamente es mi mano derecha; muy casta, y muy inspiradora para su simétrica igual.

Ésta es.

Escribo este post en respuesta al post de mi amigo Osbservador Consistente, Estampida en el Museo, que ha publicado en  su blog Papanatismo Esférico después de unas fantásticas vacaciones en el París de principios de siglo, donde tanto arte y tanto movimiento callejeaba porla ciudad inundando el aire de sed de verdad.

Ahí va…

Cómo te entiendo, y cómo me tranquiliza leerte. Por dios, y encima es que has ido en agosto, pero es que en febrero en Madrid es lo mismo.

Yo fui tres veces a ver la expo de Modigliani en el Thyssen porque me tiene cogida por dentro, pero eso lo contaré otro día. Y en  todas y cada una [además del resto de exposiciones por supuesto, pero éstas por comparación] había cincuentonas que se paseaban comentando como quien comenta el traje nuevo de la hija del vecino; ejecutivos de estos de traje barato que se pasean muy dignos y que necesitan algo que conversar cuando vayan a una comida de negocios y no se dan cuenta de que no están viendo nada, que no les está llegando nada, que no están aprendiendo nada del arte que está justo enfrente de sus narices; matrimonios aburridos de la vida con sus cascos de orientación que se sientan enfrente del cuadro con miradas de interesados como si en realidad estuvieran absorbiendo la información, trasladándola a la pintura y entendiéndolo todo en un destello de iluminación divina. Y sólo están de paseo, sólo están intentando aparentar y crear esa apariencia, y sólo están escuchando historia. Sólo están intentando, porqué no entienden porqué están allí.

Pero nadie mira el cuadro. Las pinturas están ahí, y hablan, y transmiten [con Modigliani yo lloraba incluso con los ojos cerrados].

¡Hay tanta fuerza en los museos generada por el arte! Para eso se crea, por favor: ¡Para gritar al mundo!

Y hay tantas sanguijuelas que llegan con sus ropas de sport y con su desprecio, ya interiorizado en ellos mismos, de tanto mirar sin ver, de tanto dejar que la visión de los poderosos les moldee el mundo sin que se hayan dado cuenta. Están tan cansados, que cuando llegan a ver algo que se ha creado precisamente para luchar contra la mediocridad, sólo ven mediocridad, porque no encuentran dentro de sí mismos respuesta para otra cosa.

Pero para mí, lo mejor, es que el arte sigue ahí, y sobrevive con fuerza y cuando el museo se queda vacío, entonces es el momento, entonces se respira el tono, la ambición, la desvergüenza, la sensualidad, la protesta, y el amor, siempre el amor. Eso es el arte.

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