Lo acabo de pintar, aún tengo las manos manchadas. Lo miro. Y pienso que es lo que me faltaba; tener un cuadro político.
En este momento publicar política en un blog es multiplicar las visitas, los ánimos airados y poco meditados, y las peleas vacuas en pro de un no-sé-qué y no-sé-cuándo que no se sabe a dónde irá.
Y, aunque así se hizo rico Picasso [y famoso] hoy, en pro del arte y del amor al arte, autocensuro mi cuadro.
Pero, por si acaso, aunque yo no sea Picasso, no voy a quemarlo.