Dejar marchar

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Hace tiempo pinté un cuadro. Dejé marchar un amor, porque eso tiene que ser a veces.

La naturaleza lo pide, y tú, pues lo haces. No se puede ir contra natura, todo el mundo lo sabe.

Pero no quería exhibir un cuadro del amor, de dejar marchar, y de la valentía de la soledad. Porque en verdad, no soy tan valiente.

Hoy mi cuadro tiene un sitio. Y estoy muy contenta.

Primero apareció una colcha. Y le estaba llamando a gritos. Hoy mi cuadro tiene el sitio perfecto: la habitación de invitados. Donde llegan amigos; Y luego, se van. Como el ciclo de la vida. Y es bonito dejarles sentir ese amor, porque también para ellos es.

 

Así que, invitados, bienvenidos.

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