SEUR: el gigante que hacía perder ventas a Fnac

SEUR es tan mala empresa de transporte que permite que sus empleados te llamen a tu teléfono de contacto desde la carretera para comprobar si estás en casa y pedirte que bajes a la calle a recoger tu paquete de Fnac. Desatendiendo a tus hijos, lo que tengas en el fuego o cualquier cosa que estés haciendo en tu casa mientras esperas a que lleguen.

SEUR es tan mala empresa de transporte que si le dices al transportista que no, que no bajas, que no puedes, que estás haciendo cosas y que además es su trabajo subir a traerte tu paquete de Fnac, que para eso le pagas, simplemente te cuelga, se lleva el paquete y te pone que estás ausente.

SEUR es tan mala empresa de transporte que si encima tiene que volver a tu casa al día siguiente, ya ni te llama (ni al timbre, ni al teléfono) y te pone directamente que estás ausente y que por eso no te ha podido entregar el paquete de Fnac.

SEUR es tan mala empresa de transporte que cuando llamas para protestar te mandan a que hagas un escrito en su web con un máximo de caracteres tan pequeño que solo puedes hablar en telegrama.

SEUR es tan mala empresa de transporte que todavía no he recibido respuesta a ninguna de mis quejas. Y cuando he llamado a la central de Alicante, no han sido capaces de poner en vereda a este pieza, que, por cierto, se llama Christian. Aunque tampoco es que el nombre importe mucho porque todos los repartidores de SEUR, vivas donde vivas, dan problemas.

Así que mi respuesta con SEUR ha sido que devuelvan mi pedido de 60 € a Fnac, que lo voy a pedir a la Casa del Libro, que no trabajan con SEUR. Y que no voy a volver a hacer ningún pedido a Fnac ni a ninguna empresa que trabaje con SEUR porque no quiero ver al niñito este nunca más.

¿Vosotros qué tipo de problemas habéis tenido con SEUR?

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Apegos feroces. Conclusiones de una mamá (Sparks and Rockets Book Club)

apegos feroces, sparks and rockets book club

Cuando te conviertes en madre empiezas a darte cuenta de la cantidad de decisiones que debes tomar si de verdad te tomas en serio esto de la maternidad. Si te lo tomas como algo que ocurre por inercia, sin planteártelo demasiado, las cosas son más fáciles, supongo. Haces lo que está de moda y ya está. Si no, cada cuestión cuenta: lactancia, la tecnología, el sueño, los ritmos, los llantos, tus necesidades y las suyas,… y la lista sigue. Sobre cualquier cosa hay que tener una opinión. Porque la vida ocurre y está ahí, calando en la percepción de tu hija, a cada minuto, a cada segundo. En Vivian Gornick la vida la ha calado bien. Ha sido educada por la inercia de un edificio en el que tenía para escoger todos los roles de mujeres posibles y al final optó por crear y encontrar en la universidad uno propio, el suyo. Ha forjado su personalidad A PESAR DE los juicios limitantes de su madre y de los nulos estímulos que recibió en su niñez. ¡Y ha triunfado! A pesar de eso, sobreviviendo a eso.

Los niños crecen, y su apetito por sobrevivir a nosotros impera en todos ellos. Y, si lo miras bien, eso nos puede dar un poco de alivio. No hace falta ser perfectas. Hace falta respetar a la personita que tienes delante de ti, porque ella no es una mini tú, es una ella completa. Y en cada paso que da, te está dando lecciones de vida. Vivian decía “personas más inteligentes que tú han aprendido mucho de este libro y sin embargo tú no puedes hacerlo” y eso pasa con los niños. Las personas inteligentes siempre aprenden más de ellos que las que ni los miran. Y solo mirando, solo escuchándoles, les puedes ayudar con los recursos que tú tienes para lo que ellos necesitan. Que no serán todos ni serán perfectos, pero tendrán tu amor y con eso tus hijos pueden hacer maravillas.

Con amor, con apego al camino que tiene tu hijo por recorrer y con respeto por esa persona en la que se está convirtiendo.

Este post se enmarca dentro del Sparks and Rockets Book Club de septiembre 2017. Si te ha gustado, te ruego lo compartas y le des a me gusta. Es importante para mí. ¡Muchas gracias! 🙂

El nuevo pañal para una nueva generación de papás

 

Dodot nos ha mandado un pack de muestra con todo lo que unos #papásdodot necesitan para cambiar y mantener limpio a su bebé con el objetivo de que probemos la nueva tecnología con 3 tubos ultra-absorbentes que acaban de lanzar al mercado. ¡Muchas gracias, Dodot!

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A mí me han mandado pañales para una semana de la talla 3 (de 5 a 10 kg). Mi bebé pesa 5,5 así que estamos dentro de rango, pero claro, de 5 a 10 kg es una horquilla muy amplia y tienes que ajustar muy bien el pañal para que no se ocasionen pérdidas por los lados o por arriba. Dicho esto, estoy más que contenta con la experiencia.

Los pañales tienen una textura muy agradable y puestos no abultan en exceso (a pesar de que mi bebé esté en la parte más baja de la horquilla recomendada). Me maravilla pensar en cómo evolucionará la manera de llevarlos a medida que mi bebé vaya creciendo hasta esos 10 kg de esta talla.

En cuanto a la humedad, que es a lo que vamos, el pañal no se queda seco como si no hubiera hecho nada, sino que tiene una humedad (el pañal y el culito) menos que después de usar una toallita. Considero que esto es más que aceptable, ¿no os parece?

También me han mandado las toallitas de Dodot. Yo solía usar las Sensitive de Dodot, ya que al principio le irritaban el culito todas las demás, pero ahora (mi bebé tiene 4 meses) estas le han ido fenomenal. Limpian bien y su piel está cuidada al máximo.

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Dicen que los padres primerizos no nos la jugamos a la hora de comprar lo mejor para nuestro bebé, que buscamos productos que nos generen confianza, que no nos dejen tirados porque tenemos miedo de cualquier cosa. Pes bien, yo, como mamá primeriza, estoy contenta. Un culito sin irritaciones y un bebé que se siente bien es todo lo que puedo pedir. Gracias, Dodot por tantos años de trabajo para ofrecer a los papás como yo la tranquilidad de que lo que le ofrecemos a nuestro bebé es lo mejor que podemos darle.

La gente no quiere ser instruida

Cuando decides tener hijos hay muchas cosas que debes saber. Y sin embargo puedes tenerlos sin la necesidad de saber todas esas cosas. Puedes tener hijos sin saber nada. Practicar sexo sin protección no es, que digamos, un ejercicio solo apto para mentes cultivadas. Casi lo contrario, la imprudencia, el no pensar si uno está preparado para las consecuencias o si podrá afrontarlo económicamente, no impiden la reproducción. Darwin nunca habló de esto; habló de la adaptación al medio, pero no de la cualificación para tener uno u ocho niños.

Y aún así TODOS queremos hacerlo lo mejor posible. Dentro de nuestras limitaciones. Y esa es la clave: “dentro de nuestras limitaciones”. Cada cual ve su propio techo. Por eso creo que es una pérdida de tiempo publicar contenido para instruir. La gente no quiere ser instruida. No quieren que tú les digas qué hacer o cómo hacer las cosas. La gente quiere ser inspirada. Quiere fórmulas fáciles. No esfuerzo a largo plazo. No cosas intangibles.

Pero si… ¡ellos mismos están gobernados por los medios! ¿Por qué no iban a estarlo sus hijos? Es un estado natural en ellos. ¿Por qué iban a cambiar eso ahora? ¿Porque tú lo dices? ¿Y tú quién eres? ¿En serio les estás proponiendo cambiar algo que va a trastocar los pilares de su vida y quieres que lo hagan?

Si todavía hay mucha gente que piensa que no merece la pena pagar por la educación, que antes está un BMW, o unas buenas vacaciones. Que ya hay una educación gratuita que funciona. Que por qué deberían hacerlo. Por qué si ya tienen lo básico. Lo básico. Lo básico.

¿Cómo puede de lo básico salir algo extraordinario?

Viento. DEP.

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Un día, antes de viajar a Valencia a ver a una amiga, paré a poner gasolina. En el hueco del surtidor había tres gatitos y al otro lado (del surtidor) estaba un marchito entrado en años que tenía ganas de dar la nota y se puso a darle golpes (al surtidor) con un palo de escoba para asustar a los gatitos. Un imbécil, vamos. Empecé a gritarle al señor que parara. Su mujer se subió en el coche para no formar parte del jaleo y el hombre se cansó y acabó por irse.

Los gatitos, asustados, se habían metido debajo de mi coche. Ahora debíamos sacarlos de ahí para que todos siguieran sanos y salvos pese al susto. Dos de ellos se fueron bajo coches aparcados cercanos. El tercero no lo encontrábamos. Abrimos el motor. Nada. Encendimos el motor para ver si del ruido se asustaba y salía. Nada. Dimos vueltas y vueltas al coche hasta llegar a pensar que se había ido sin que lo viéramos. Bueno, arranqué el coche y me fui a Valencia.

Llegué 45 minutos tarde contando la aventura, salimos, dormimos y el domingo, sobre las ocho, pensamos que ya era hora de volver. Mi amiga me acompañó al coche y allí, en el limpia, tenía una nota: “Por favor, tenga cuidado al arrancar que parece que hay un gatito debajo de su coche”. No podía ser. Fuimos a la casa a por jamón york y me metí debajo del coche siguiendo los maullidos. Y allí, entre un par de tubos de no se sabe qué, había una bolita de pelo encajada, asustada y llena de polución.

Llamé a mi veterinario de urgencias que me instó a llevarlo al día siguiente y lo metí en el coche y me lo llevé a casa. Ir dentro del coche en lugar de debajo debía ser tremendamente relajante. Él lo que quería es venirse adelante conmigo. Maullaba si no me oía hablar y se venía a mi regazo todo el rato. Menudo viaje cuidando de una bolsita de pelo que pensaba que su supervivencia dependía de mí.

Llegamos a casa. Mishka, el otro gato, sintió que le estaban arrebatando sus dominios y no lo llevó nada bien durante las próximas semanas. Pero debíamos cuidar del nuevo inquilino y mis padres y yo nos pusimos a bañar al gatito en agua caliente y con jabón para gatos. Ni se movía. Luego me lo llevé conmigo a dormir.

Lo dejé en la cama mientras me lavaba los dientes pero empezó a maullar y me lo tuve que llevar conmigo al baño.”No me dejes solo, por favor” le faltaba decir.

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Al día siguiente debía enseñarle que en esta casa los gatos hacían sus necesidades fuera en el campo, así que lo llevé hasta la tierra y lo dejé en su intimidad. Pasó un rato pero no volvía. Me fui a buscarlo y se había escondido asustadísimo bajo un matorral. Definitivamente era muy pronto para hacer que se desplazara tanto. Le pusimos una bandeja en el salón. Sus condominios eran todo lo que ocupaba la alfombra. Era un principio.

Otro día, todavía tan pequeño, descubrió que las escaleras eran un obstáculo insalvable entre nosotros y empezó a maullar. Había que trasladarlo contigo cada vez que te movías, como un bebé.

También superó el miedo al viento que había desarrollado en aquel viaje terrorífico por la autopista. Y aprendió a cazar.

Cazador. Hunter from Nelia Higueras on Vimeo.

¡Qué orgullosos estábamos de nuestro valiente gatito que se había hecho mayor!

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Pasó el tiempo y yo me fui, a Madrid. Preferimos que se quedara en la libertad del campo y no trasladarlo a un piso minúsculo y mi padre le llegó a coger mucho cariño. Viento cenaba con mi padre y luego se iba toda la noche de parranda hasta las 6 o las 7 de la mañana cuando mi padre salía a desayunar y él entraba a dormir. Una bonita rutina hasta que un día decidió que ya no iba a salir más. Quisimos llevarlo al veterinario pero era imposible meterlo en la cesta. Demasiado salvaje.

Bueno, estará asustado por ese gato montés que ronda por la casa de vez en cuando. Le pusimos una caja para sus cacas y nos acostumbramos a que hiciera vida casera. Aunque con un poco de pena, todo hay que decirlo.

Hasta hace unos días, que mi padre lo vio muy, muy raro y (esta vez sí que se dejó meter en la cesta) lo llevó al veterinario. El veterinario le notó un bulto. Podía ser una bola de pelo o un tumor. Así que le dio malta. Tres días después seguía igual o peor.

El veterinario se ha decidido a abrirle esta mañana de urgencias. Y encontró dos tumores. Uno en el hígado, en una esquina, y otro, completamente explotado, en el páncreas. Demasiado tarde. Hoy mi gatito se ha muerto después de sufrir durante días o tal vez mucho más.

Mi pequeño gatito asustadizo y cariñoso. Te vamos a echar mucho de menos.

 

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Esta es la última foto que le hice.

 

Mi colaboración con el Proyecto Esperanza

No os he contado todavía que estoy colaborando con una ONG como consultora solidaria.

¿Sabéis que en España se puede comprar a una mujer por 15.000 €?

La Universidad Europea, la universidad donde cursé mi licenciatura de Comunicación Audiovisual, nos contactó a los alumni, a los antiguos alumnos, para trabajar como Consultores Solidarios en una ONG. Tras un proceso de selección, los elegidos nos reunimos en su campus de Alcobendas para conocer a los coordinadores de las diferentes ONGs.

A nosotros nos correspondió el Proyecto Esperanza, una ONG que protege a mujeres víctimas de la trata. Sí, aunque parezca mentira, en España se trata con mujeres. Se compran, se venden, se explotan, se torturan y se amenazan mujeres cada día. Mujeres que están desprotegidas ante la ley y a las que la ONG ayuda proporcionándoles un piso franco, sanidad y educación para que puedan reinsertarse en la sociedad cuanto antes.

Ahora que estoy tomando consciencia de lo que significa ser mujer, de lo injusto que es a veces y de lo asumido que tenemos lo injusto que es, el proyecto no habría podido aparecer en mejor momento. Es duro pensar lo lejos que llega el empoderado patriarcado en el que vivimos aceptando sin reparos este machismo y maltrato extremo sobre determinadas personas solo por el hecho de ser mujeres. Estoy hablando del poder y la superioridad de un sector de la sociedad que paga por tener mujeres un rato más o menos largo (para sexo o para explotación) que solo puede clasificarse como débil y mezquino.

Llevamos colaborando con el Proyecto Esperanza desde septiembre 2015 y me siento muy orgullosa del trabajo que estamos realizando. Estamos aportando lo que sabemos, nuestra experiencia (en mi caso experiencia en comunicación corporativa y en redes sociales) para mejorar la comunicación y presencia de la ONG en un mundo ciego ante este tipo de acciones deleznables. Es muy gratificante.

El otro día, en el Primer Encuentro de Alumni de la Universidad Europea, se emitió este vídeo para presentar el proyecto de Consultores Solidarios del que nosotros somos la primera edición. Me siento orgullosa de formar parte. Gracias por permitirme la opción, querida universidad.

¿Eres un gran líder?

Son tiempos difíciles para la música, lo sé. Pero también sé que los soñadores nunca duermen. Y yo estoy buscando uno. O muchos. Soñadores que sepan lo que es pelear por una idea, que sepan lo que es ir contra viento y marea. Soñadores que crean que pueden cambiar el mundo.

Porque yo quiero cambiar el mundo. Y hace tiempo aprendí que eso no lo hace una sola. Así que busco un líder. O muchos. Alguien que se lo pase bien peleando contra molinos día tras día porque yo sé que ellos están viendo algo que la gente normal no ve.

No, no quiero gente normal. Quiero líderes. Quiero personas fuertes, con espíritu, con pasión, con electricidad en las manos. Y si eres tú, quiero luchar contigo.

Puedo ayudarte a llevar muy lejos tu comunicación online, a modular tu imagen de marca para demostrarle al mundo todo lo que tu empresa, tu idea puede hacer por ellos. Puedo controlar tus redes, escuchar lo que dicen de ti y ajustar el mensaje a cada uno de los que te quieren escuchar, para que cada vez sean más y más. Hasta tener una tribu entera enorme. ¿Te gustaría eso? Si te gustaría es porque eres un gran líder.

Ahora te pregunto: ¿Quieres ser mi líder? Lo que yo pido es confianza y fidelidad. Lo que te propongo es una carrera de fondo, un trabajo a largo plazo que vaya afianzando tus valores en la sociedad con buenas praxis y honestidad. Y la honestidad tiene que venir contigo de fábrica. Hablo de la idea de aportar algo a la sociedad para ayudar, algo bueno. ¿Tienes tú ese algo? ¿Ese valor? Si es así, de verdad que puedo ayudarte. Mira mi curriculum (y mis recomendaciones) y sabrás que puedo hacer eso y mucho más.

¿Quieres que trabajemos juntos? Di que .